La vida es una montaña rusa. Te hace cambiar. Te ciega en ocasiones. Yo he estado ciega, culpando a los demas, al universo, a todo de la vida que estaba viviendo, encerrandome en ese bucle negativo del que no puedes salir hasta que no pides ayuda a gritos. Y justo cuando te estas ahogando en esa marea, de repente puedes respirar. Y se ilumina un camino que eras incapaz de vez. Y te das cuenta de que todo lo pasado ha sido tu culpa en parte. Y te das cuenta de quien esta a tu lado a pesar de todo. Y por arte de magia, comienzas a valorar, a aprender a ser positiva, a volver a tu esencia, a querer sin condicion, a sentir. Y vuelves a ver la vida con una sonrisa.
Porque la flor que crece en la adversidad es la más rara y bella de todas, y no somos la suma de nuestros errores, o lo que otras personas nos cataloguen. Somos personas que hemos vivido en medio de la tormenta y hemos sobrevivido. Y esas tormentas nos han limpiado y nos han hecho crecer. Y eso nos hace únicos, que es por lo que debemos luchar, por ser nosotros mismos. Y por nada mas.

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