La vida es una montaña rusa. Te hace cambiar. Te ciega en ocasiones. Yo he estado ciega, culpando a los demas, al universo, a todo de la vida que estaba viviendo, encerrandome en ese bucle negativo del que no puedes salir hasta que no pides ayuda a gritos. Y justo cuando te estas ahogando en esa marea, de repente puedes respirar. Y se ilumina un camino que eras incapaz de vez. Y te das cuenta de que todo lo pasado ha sido tu culpa en parte. Y te das cuenta de quien esta a tu lado a pesar de todo. Y por arte de magia, comienzas a valorar, a aprender a ser positiva, a volver a tu esencia, a querer sin condicion, a sentir. Y vuelves a ver la vida con una sonrisa.
Porque la flor que crece en la adversidad es la más rara y bella de todas, y no somos la suma de nuestros errores, o lo que otras personas nos cataloguen. Somos personas que hemos vivido en medio de la tormenta y hemos sobrevivido. Y esas tormentas nos han limpiado y nos han hecho crecer. Y eso nos hace únicos, que es por lo que debemos luchar, por ser nosotros mismos. Y por nada mas.

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Y de nuevo, la luna me encuentra sola, buscando en ella esas respuestas que no puede darme.

Sé que has vuelto a desaparecer, a escurrirte entre mis dedos, como lluvia entre mis pestañas. De una forma cadenciosa, casi dulce, suave como una caricia has pronunciado lo que no quería escuchar. Yo quería libertad y vuelvo a pensar en la cadena perpetua como la opción, me vuelvo a resignar en lo fácil. Porque sé que has desaparecido, que solo fue un espejismo aquel deseo que nos consumió por dentro, acercándonos y alejándonos a la vez, como la marea cuando desea besar la playa. Solo me queda asumir la lógica de mi fracaso, ya ves tú, ni que fuera algo nuevo. Me quedo con el embriagador perfume de aquellos instantes que jamás se repetirán, mientras tu te resignas por mis decisiones baldías y yo en silencio suplico la solución que no creo que nunca llegue.
Solo quería liberarme de tabús, de convencionalismos, de poesía barata, de filosofía de mercadillo. Pero tengo que volver de nuevo al principio, con las tiritas en mi pecho y la coraza reforzada

Y es que ya ves, yo soy mas de escribirte que de hablarte

Y me quede mirando a la luna, esa luna que nos vió dejarnos llevar. Mantuvimos un dialogo silencioso, en el que solo se escuchaba un “te lo advertí”, mientras una solitaria lágrima recorriendo mi mejilla reflejaba el fulgor de sus palabras.

Y la tontería mas grande es querer volver a caer.

Hoy me levanté mirando al cielo, viendo la lluvia. Esa lluvia que te limpia por dentro, que te moja por fuera, que a veces genera calma y otras tormenta. Curioso el efecto de la lluvia en el poeta, del ambiente gris en la literatura.

Y yo hoy, me he levantado como un poeta sin verso.